El sector de defensa europeo en 2026: el mayor ciclo de rearme en medio siglo y dónde encontrar oportunidades para los inversores

Las acciones de defensa europea son activos que tener en cuenta en 2026 ante el rearme del Viejo Continente.

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Autor: Redacción de Servicios de comparación financiera

Actualizado: 30 de abril de 2026, 10:40

La OTAN endurece sus objetivos de gasto, la UE moviliza hasta 800.000 millones de euros hacia la industria de defensa y la reducción de la dependencia de EE. UU. acelera la autonomía estratégica europea. El equipo de Freedom24 analiza qué compañías pueden beneficiarse del nuevo ciclo de rearme en Europa y dónde se encuentran los principales riesgos para los inversores.

Hace cuatro años, las compañías europeas de defensa cotizaban con múltiplos modestos y la palabra «rearme» se percibía como mera retórica. Hoy la situación es radicalmente distinta: el índice STOXX Europe Aerospace & Defence se ha multiplicado por más de tres desde principios de 2022, las carteras de pedidos de los principales fabricantes marcan máximos históricos y los gobiernos del continente compiten por aumentar sus presupuestos militares con mayor rapidez.

Un factor adicional ha sido la escalada en Oriente Medio y el conflicto en torno a Irán: los mercados vuelven a enfrentarse al riesgo de un shock energético, interrupciones en el suministro y aumento del gasto militar. Para Europa, esto implica no solo la necesidad de reforzar la seguridad energética, sino también acelerar las inversiones en defensa aérea, misiles, comunicaciones por satélite, ciberseguridad y en su propia industria de defensa.

¿Significa esto que el tren ya ha pasado? No necesariamente. El ciclo estructural de inversión, impulsado por la invasión rusa de Ucrania y reforzado por la ruptura de la anterior arquitectura de seguridad transatlántica, no ha hecho más que comenzar. Sin embargo, no todas las compañías presentan el mismo atractivo, y algunos nombres cotizan ya con valoraciones que incorporan una parte significativa del crecimiento futuro.

Este artículo es un análisis elaborado por el equipo de Freedom24 de los principales emisores europeos del sector defensa en el contexto de 2026: factores macroeconómicos, casos de inversión concretos, una tabla comparativa y una selección de ETF del sector defensa disponibles en nuestra plataforma.

Nueva realidad: por qué Europa está aumentando el gasto en defensa

En la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio de 2025, los aliados se comprometieron a elevar el gasto en defensa hasta el 3,5% del PIB en partidas principales y un 1,5% adicional del PIB en infraestructuras relacionadas — en total, un 5% del PIB de aquí a 2035. Como referencia: en 2021, el objetivo obligatorio era del 2%, y la mayoría de los países de la UE no lo cumplían.
La magnitud del cambio se refleja claramente en las cifras. En 2025, el gasto en defensa de los países de la UE alcanzó aproximadamente los 381.000 millones de euros, un aumento del 11% respecto a 2024 y de casi el 63% en comparación con 2020. La proporción del gasto en defensa sobre el PIB total de la Unión Europea superó el 2,1% por primera vez en la historia. Algunos países ya han superado ampliamente este umbral: Polonia destina el 4,48% del PIB, Lituania el 4% y Estonia el 3,38%.

Alemania, la mayor economía del continente, aprobó en 2025 un presupuesto de defensa récord de 95.000 millones de euros, el doble que en 2021. Para 2026 se prevén 117.000 millones de euros y, para 2029, 162.000 millones, lo que equivale al 3,2% del PIB. Francia, por su parte, ha aumentado sus asignaciones hasta los 68.500 millones de euros para 2026, pese a las limitaciones presupuestarias.

UE: hasta 800.000 millones de euros de inversión en la industria de defensa

El programa «Readiness 2030», presentado por la Comisión Europea a principios de 2025, contempla la creación de un espacio fiscal de hasta 800.000 millones de euros para financiar el gasto en defensa en un horizonte de cuatro años. El programa EDIP, aprobado en octubre de 2025, destina 1.500 millones de euros en forma de subvenciones para el periodo 2025–2027 con el objetivo de reforzar directamente la industria de defensa.

Según McKinsey, el volumen del gasto europeo en defensa podría alcanzar los 800.000 millones de euros en 2030 si se cumplen los objetivos establecidos. Para los inversores, la cuestión clave no es tanto si se gastará ese dinero, sino quién será el destinatario.

Ucrania, Oriente Medio y el fin del «paraguas» estadounidense

El conflicto prolongado en Ucrania ha servido como campo de pruebas para los fabricantes europeos de defensa y, al mismo tiempo, como catalizador de la demanda. El suministro de munición, sistemas de artillería, defensa aérea e inteligencia ha puesto de manifiesto la falta estructural de capacidad productiva en Europa, impulsando programas plurianuales de ampliación de fábricas.

Al mismo tiempo, crece la incertidumbre sobre los compromisos a largo plazo de Estados Unidos dentro de la OTAN, lo que obliga a los responsables políticos europeos a acelerar proyectos de autonomía estratégica: sistemas propios de defensa aérea, cazas de nueva generación, comunicaciones por satélite y ciberseguridad. Es precisamente en estos segmentos donde se concentran algunas de las oportunidades de inversión más atractivas.

2026: ¿sigue habiendo potencial de crecimiento?

Sí, aunque menos evidente que en 2022–2023. Muchas acciones del sector defensa cotizan ya con múltiplos forward PER en el rango de 25–40x, muy por encima de sus medias históricas. Sin embargo, la tesis de inversión no se basa en que el sector esté “barato”, sino en la duración del ciclo. El ciclo de producción de contratos de defensa se extiende durante décadas. Las compañías con carteras de pedidos récord cuentan con visibilidad de ingresos hasta finales de la década de 2020. Además, la fijación de precios en nuevos contratos suele reflejar mayores costes laborales y de materias primas, lo que sostiene los márgenes.

Un factor adicional a favor del sector ha sido la reciente escalada en torno a Irán y el aumento de las tensiones en Oriente Medio. Para Europa, esto implica no solo riesgos de interrupciones en el suministro energético y presión sobre los precios del petróleo, sino también la necesidad de acelerar inversiones en defensa aérea, sistemas de alerta temprana, comunicaciones por satélite, ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas. En este contexto, el sector defensa se percibe cada vez más no como una apuesta táctica vinculada a un único conflicto, sino como un elemento estructural de la nueva arquitectura de seguridad europea.

Casos de inversión: análisis por compañías

1. Dassault Aviation (AM.EU): líder francés en aviación militar

Dassault es, ante todo, el fabricante del caza Rafale, uno de los pocos aviones de combate del mundo producido dentro de un ciclo completamente nacional y sin componentes estadounidenses sujetos a restricciones de exportación bajo la normativa ITAR. Esto lo convierte en un producto especialmente demandado en el mercado internacional: India, Indonesia, Serbia, Grecia, Croacia, Emiratos Árabes Unidos y Catar forman parte de una cartera de clientes que pocos competidores europeos pueden igualar.

En 2025, los ingresos del grupo alcanzaron los 7.420 millones de euros, mientras que la cartera de pedidos creció hasta los 46.600 millones, frente a los 43.220 millones del año anterior. Para 2026, la compañía prevé unas ventas cercanas a los 8.500 millones de euros, con la entrega prevista de 28 cazas Rafale y 40 jets ejecutivos Falcon. En 2025, por ejemplo, recibió un pedido de la Marina india de 26 Rafale navales, un contrato que garantiza carga de trabajo para la línea de ensamblaje durante varios años.

Entre los riesgos: Dassault no es una empresa puramente de defensa. Su división Falcon (aviación ejecutiva) introduce un componente cíclico, sensible a una desaceleración de la demanda global de vuelos corporativos. En 2025, las entregas de Falcon quedaron por debajo del objetivo inicial de 40 unidades, situándose en 37. Además, la capacidad productiva está fuertemente limitada: a diferencia de algunos competidores, aumentar significativamente la producción de cazas en el corto plazo resulta prácticamente imposible.

Valoración: las acciones cotizan aproximadamente a 20–22x beneficios forward — una valoración moderada dentro del sector, teniendo en cuenta que la compañía posee cerca del 24% de Thales y recibe de ello un flujo constante de dividendos. Para un inversor a largo plazo con horizonte de 3–5 años, Dassault representa una de las historias más claras dentro del sector defensa europeo.

2. Thales (HO.EU): apuesta por electrónica y defensa aérea

Thales no fabrica aviones ni produce tanques. La compañía francesa ocupa una posición clave en las cadenas de valor de sistemas de control, aviónica, radares, defensa aérea, ciberseguridad y criptografía. En una era en la que la guerra es cada vez más digital y los ciberataques se han convertido en la norma, este perfil le proporciona una ventaja competitiva estructural.

En 2025, los ingresos del grupo crecieron un 8,8% hasta los 22.100 millones de euros, mientras que el EBIT ajustado alcanzó los 2.740 millones, con un margen del 12,4%. Destaca especialmente el flujo de caja libre, que se situó en 2.580 millones de euros, lo que supone una conversión del 128% sobre el beneficio neto. La cartera de pedidos del segmento de defensa cubre 3,4 años de ingresos. Entre los principales contratos de 2025 se encuentran programas de defensa aérea para los ministerios de Defensa de Alemania y Reino Unido.

Cabe destacar que Thales se ha beneficiado del incremento de ingresos vinculados a Ucrania, aunque estos representan solo alrededor del 3,5% de las ventas del segmento defensa. La compañía ha duplicado la producción en varias líneas, lo que refleja una expansión real de la capacidad productiva.

Riesgos: Thales también opera en ciberseguridad y procesamiento de datos a través de una filial, pero este segmento afronta una fuerte competencia. Parte de sus ingresos procede de la aviónica civil y de sistemas para aerolíneas comerciales, lo que introduce exposición al ciclo del sector aéreo. Según Morningstar, la acción cotiza con un descuento moderado respecto a su valor razonable, lo que posiciona a Thales como una de las oportunidades más atractivas en términos de relación precio-fundamentales dentro del sector defensa europeo.

3. Safran (SAF.EU): el motor que no se detiene

Safran es el mayor fabricante independiente europeo de motores aeronáuticos, sistemas de navegación, trenes de aterrizaje y asientos. Su principal motor de crecimiento es el CFM LEAP, desarrollado junto a GE Aviation, que equipa los Airbus A320neo y Boeing 737 MAX. Con el actual nivel de utilización de la flota mundial y la fuerte demanda de nuevos aviones de pasillo único, el negocio de mantenimiento genera flujos de caja estables y de alto margen.

Los resultados de 2025 son sólidos: ingresos de 31.300 millones de euros (+15%), beneficio operativo de 5.200 millones (+26%) y un margen del 16,6%, el más alto de su historia. El flujo de caja libre alcanzó los 3.900 millones de euros. Para 2026, la compañía prevé un crecimiento de ingresos de “doble dígito bajo” y un beneficio operativo en el rango de 6.100–6.200 millones. El objetivo acumulado de flujo de caja libre para 2024–2028 se ha elevado hasta los 21.000 millones de euros.

El segmento militar —que incluye motores M88 para el Rafale y sistemas para helicópteros— también está creciendo impulsado por la demanda en defensa. Sin embargo, Safran sigue siendo principalmente una empresa aeroespacial civil. Esto implica vulnerabilidad ante una desaceleración del tráfico aéreo o interrupciones en la cadena de suministro, como ya ocurrió en 2023–2024. No obstante, la cobertura de divisa (USD/EUR fijada en 1,12 hasta 2028) mitiga el riesgo cambiario.

Valoración: Safran cotiza con múltiplos superiores a la media del sector europeo, en torno a 28–30x beneficios forward, reflejando la calidad de su modelo de negocio y la visibilidad de sus flujos de caja. Para el inversor, representa una combinación de crecimiento civil y militar, aunque sin descuento de entrada.

4. Air Liquide (AI.EU): beneficiario industrial del ciclo de defensa

Air Liquide es líder mundial en gases industriales y médicos, así como en hidrógeno. Su inclusión en el universo de defensa requiere matices. En marzo de 2024, la compañía vendió su negocio aeroespacial y de defensa, reduciendo significativamente su exposición directa al sector. Desde entonces, se ha centrado en hidrógeno, energía y gases para semiconductores.

Para un inversor que busque exposición directa al crecimiento del sector defensa, Air Liquide no es la opción más evidente. Sin embargo, resulta interesante como apuesta a largo plazo en energía e industria, aportando diversificación a la cartera más que exposición directa al ciclo militar.

Aun así, existen efectos indirectos: las fábricas de defensa consumen grandes volúmenes de gases industriales, y la demanda de hidrógeno en infraestructuras logísticas seguirá creciendo. Para un inversor con una visión amplia del ecosistema, puede tener sentido como complemento, pero no como posición central.

Otras compañías europeas clave que no se pueden ignorar

Rheinmetall (RHM.EU) : el buque insignia del rearme alemán

Si hay una empresa que encarna la nueva realidad de la defensa europea, esa es Rheinmetall. El grupo alemán, durante mucho tiempo considerado un híbrido entre automoción y defensa, está llevando a cabo una transformación estratégica hacia un modelo centrado casi exclusivamente en defensa, con la desinversión progresiva de su división automotriz. Sus principales áreas de actividad incluyen vehículos de combate, munición, sistemas de defensa aérea, soluciones digitales y sistemas navales.

Los resultados de 2025 reflejan esta transición: los ingresos crecieron un 29% hasta los 9.900 millones de euros, el beneficio operativo aumentó un 33% hasta los 1.840 millones y el margen alcanzó el 18,5%. La cartera de pedidos se situó en un nivel récord de 63.800 millones de euros (+36% interanual). Para 2026, la compañía prevé ingresos de entre 14.000 y 14.500 millones de euros (+40–45%) con un margen cercano al 19%.

Las acciones de Rheinmetall se han convertido en uno de los símbolos del boom del sector: desde principios de 2024 han subido más de un 400%, alcanzando máximos cercanos a los 2.000 euros. En el momento de redactar este análisis, cotizan en torno a los 1.600 euros tras una corrección moderada motivada por una decepción en el flujo de caja libre y unos ingresos ligeramente por debajo del consenso. El PER forward se sitúa en el rango de 30–35x, lo que implica una ejecución prácticamente perfecta del plan de crecimiento. Este es el principal riesgo: gran parte del crecimiento ya está reflejado en el precio.

BAE Systems (BA.EU): gigante europeo con alcance global

BAE Systems es el mayor contratista de defensa europeo por ingresos. En 2025, la compañía aumentó sus ventas un 10% hasta un récord de 30.700 millones de libras, mientras que el beneficio neto creció un 5% hasta los 2.100 millones de libras. La cartera de pedidos alcanzó los 83.600 millones de libras — un máximo histórico. Los nuevos contratos firmados durante el año sumaron 36.800 millones de libras, incluyendo programas relevantes en Turquía, Noruega, componentes para el F-35, suministros para Ucrania y proyectos navales dentro del marco AUKUS.

La diversificación geográfica es uno de sus principales puntos fuertes. BAE opera en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Arabia Saudí. Además, su exposición a submarinos nucleares, sistemas hipersónicos y cazas de nueva generación (GCAP) la posiciona como un actor clave no solo del ciclo actual, sino también del siguiente.

Para 2026, la compañía prevé continuar con el crecimiento de ingresos y una mejora progresiva de márgenes. Sus acciones cotizan tradicionalmente con múltiplos más conservadores que los de sus homólogos alemanes, lo que la convierte en una opción relativamente atractiva para inversores que buscan exposición al sector con menor riesgo de sobrevaloración.

Leonardo (LDO.EU): el beneficiario italiano del ciclo de defensa europeo

Leonardo es uno de los mayores grupos europeos de defensa y aeroespacio, con presencia en helicópteros, electrónica de defensa, radares, ciberseguridad, sistemas satelitales y aviación militar. La compañía participa en programas clave como el caza de nueva generación GCAP, Eurofighter, helicópteros militares y sistemas avanzados de vigilancia.

El ejercicio 2025 fue especialmente sólido: los nuevos pedidos crecieron un 15% hasta los 23.800 millones de euros, los ingresos aumentaron un 11% hasta los 19.500 millones, el EBITDA creció un 18% hasta los 1.750 millones y el flujo de caja libre alcanzó los 1.000 millones de euros. La cartera de pedidos superó los 46.000 millones, proporcionando visibilidad de ingresos a varios años. Además, la deuda neta se redujo un 44%, hasta los 1.000 millones de euros.

Los principales motores de crecimiento incluyen la electrónica de defensa, el negocio de helicópteros, los programas Eurofighter y GCAP, así como su filial estadounidense Leonardo DRS, que se beneficia del aumento de la demanda de radares, sensores y sistemas IT militares. La diversificación geográfica —con presencia en Europa, EE. UU., Oriente Medio y Asia— refuerza su perfil.
Para 2026, la compañía prevé ingresos en torno a los 21.000 millones de euros, un EBITDA cercano a los 2.030 millones y nuevos pedidos por aproximadamente 25.000 millones, lo que apunta a un crecimiento sostenido de doble dígito.
En cuanto a riesgos, Leonardo sigue siendo una estructura compleja, con dependencia de la ejecución de grandes contratos internacionales y programas gubernamentales. También pueden surgir tensiones en la cadena de suministro, escasez de componentes y retrasos en proyectos. Además, tras la fuerte subida desde 2022, parte del escenario positivo ya está reflejado en la valoración.

Leonardo se posiciona como una de las historias más equilibradas del sector: combina crecimiento, diversificación y visibilidad, con una valoración menos exigente que la de Rheinmetall. Para el inversor que busca exposición al ciclo europeo sin concentrarse en un solo segmento, representa una opción especialmente interesante en 2026.

Tabla comparativa: principales compañías europeas de defensa

Comparativa de compañías europeas del sector defensa y aeroespacial
Compañía Capitalización (aprox.) Negocio principal Peso defensa Principal motor de crecimiento Riesgo clave Perfil
Dassault Aviation €15–18 mil millones Rafale + aviación ejecutiva ~70% Exportaciones Rafale, cartera de pedidos €46,6 mil millones Limitaciones de producción, ciclo Falcon Largo plazo
Thales €35–40 mil millones Electrónica, defensa aérea, ciber ~55% Programas de defensa aérea, software, UAV Competencia en ciberseguridad Crecimiento moderado
Safran €80–85 mil millones Motores, aviónica ~20% LEAP, mantenimiento posventa Dependencia de aviación civil Calidad + crecimiento
Air Liquide €80–90 mil millones Gases industriales, hidrógeno Exposición indirecta Hidrógeno, semiconductores Venta del negocio aeroespacial y defensa Diversificación
Rheinmetall €70–80 mil millones Vehículos, munición, defensa aérea ~95% Presupuesto alemán, OTAN Valoración, ejecución Crecimiento agresivo
BAE Systems £45–50 mil millones Integración de sistemas ~85% F-35, AUKUS, Eurofighter Política EE. UU., riesgo divisa Equilibrado
Leonardo €28–32 mil millones Electrónica, helicópteros, sistemas de defensa ~80% GCAP, electrónica de defensa, helicópteros Complejidad en ejecución de grandes programas Crecimiento equilibrado

ETF de defensa: invertir sin seleccionar acciones individuales

Para los inversores que desean obtener exposición al sector europeo de defensa pero no están dispuestos a apostar por compañías concretas, una alternativa son los ETF temáticos. Este enfoque permite diversificar el riesgo entre varios fabricantes de armamento, empresas aeroespaciales, proveedores de electrónica, ciberseguridad e infraestructura industrial.

Entre las opciones más destacadas se encuentran:

  • VanEck Defense UCITS ETF (DFEN.EU) — uno de los ETF europeos más visibles centrados en defensa. Incluye compañías como Rheinmetall, BAE Systems, Thales, Leonardo y grandes corporaciones estadounidenses del sector.
  • Future of Defence UCITS ETF (ASWC.EU) — fondo enfocado en compañías vinculadas a tecnologías de defensa modernas, incluyendo ciberseguridad, drones (UAV), sistemas satelitales y electrónica militar.
  • iShares Global Aerospace & Defence UCITS ETF (DFND.EU) — un ETF más amplio que combina compañías europeas y estadounidenses del sector aeroespacial y de defensa. Entre sus principales posiciones se encuentran RTX, Lockheed Martin, Safran y Airbus.

La principal ventaja de los ETF es que permiten al inversor acceder a todo el sector sin necesidad de determinar qué compañía concreta tendrá el mejor comportamiento. No obstante, también existen matices: muchos ETF de defensa han experimentado fuertes subidas en los últimos años, y la elevada ponderación de empresas estadounidenses puede reducir la exposición directa al ciclo de rearme europeo.

Riesgos: por qué no se debe invertir “con los ojos cerrados”

Valoraciones ya elevadas

Muchas acciones europeas del sector defensa han subido entre 2 y 3 veces en los últimos tres años. El PER forward de los principales nombres se sitúa entre 25x y 40x — muy por encima de la media histórica del sector. El mercado ya descuenta una parte significativa del crecimiento futuro. Cualquier decepción —ya sea en ingresos, ejecución o previsiones— puede provocar una corrección brusca.

Cambios políticos y riesgos presupuestarios

Los presupuestos de defensa dependen de los gobiernos, y los gobiernos cambian. Si en 2027–2028 llegan al poder fuerzas políticas favorables a reducir el gasto militar, o si se inicia un proceso de paz real en Ucrania, parte del relato inversor podría perder fuerza, reduciendo la prima geopolítica. Para el inversor a largo plazo, esto no es necesariamente crítico —el ciclo estructural sigue vigente—, pero para perfiles más tácticos supone un riesgo relevante.

Cadenas de suministro y escasez de talento

El fuerte aumento de pedidos ha puesto de manifiesto cuellos de botella en la producción: escasez de ingenieros especializados, falta de componentes clave y limitaciones en la capacidad de fabricación de explosivos y motores de misiles. Los retrasos en la ampliación de capacidad pueden afectar a los ingresos incluso en un contexto de carteras de pedidos récord.

Negociaciones de paz y “señal de venta”

Este es probablemente uno de los riesgos más infravalorados. Si el conflicto en Ucrania entra en una fase de negociaciones activas o de alto el fuego, la narrativa de “urgencia” puede debilitarse. La experiencia de procesos de paz anteriores muestra que los mercados reaccionan con rapidez —y a menudo de forma excesiva—, incluso si los programas de rearme a largo plazo permanecen intactos.

Riesgo de ejecución

Las compañías que intentan simultáneamente aumentar la producción, integrar adquisiciones y transformar sus modelos de negocio se enfrentan inevitablemente a riesgos operativos. Rheinmetall está inmersa en varios procesos de transformación a la vez. BAE Systems está ampliando su capacidad naval. El aumento de costes laborales y de materias primas puede presionar los márgenes si la disciplina de precios se debilita.

Cómo acceder a acciones europeas de defensa a través de Freedom24

Para el inversor español, una de las formas más cómodas de acceder a los mercados europeos y estadounidenses es a través de la plataforma Freedom24. Con una única cuenta, los inversores pueden comprar acciones de compañías que cotizan en las principales bolsas europeas, como Euronext —donde se negocian Dassault Aviation, Thales, Safran y Air Liquide—, así como en Xetra para invertir en Rheinmetall o en la London Stock Exchange para BAE Systems.

Además de acciones individuales, la plataforma también ofrece acceso a una amplia gama de ETF, incluidos fondos centrados en la industria de defensa, el sector aeroespacial, la ciberseguridad y el ciclo industrial europeo, que pueden complementar una cartera diversificada.

El proceso de apertura de cuenta es completamente online, y la plataforma permite construir una cartera diversificada con exposición a distintos países y sectores sin necesidad de abrir cuentas adicionales con brókeres locales.

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Además, Freedom24 reúne en una sola plataforma todos los elementos clave para el inversor europeo:

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  • Regulación y fiabilidad. Licencia bajo MiFID II, auditoría de Deloitte y pertenencia a Freedom Holding Corp. (cotizada en NASDAQ, con una capitalización aproximada de 10.000 millones de dólares en 2026).
  • Amplia gama de ETF, acciones y bonos. Más de 3.600 ETF, incluyendo estrategias sectoriales y de dividendos, desde semiconductores hasta industria.
  • Comisiones transparentes. Operativa en acciones y ETF desde €/$2 por orden, sin costes ocultos.
  • Soporte y análisis. Freedom24 proporciona ideas de inversión, formación y análisis a través de su plataforma. (El equipo de analistas ha sido reconocido por Bloomberg por la precisión de sus previsiones. La rentabilidad media acumulada de sus ideas de inversión fue del 16% en 2025).

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Conclusión: una temática estructural que exige selectividad

El sector de defensa europeo es una de las pocas historias sectoriales en los mercados globales donde el motor estructural parece verdaderamente sólido. Geopolítica, compromisos presupuestarios, ciclo industrial y estrategia convergen en un mismo punto, creando las condiciones para un crecimiento de la demanda a largo plazo.

Sin embargo, tras el rally de 2022–2025, el sector ha dejado de ser “barato”. El inversor que entra en este momento debe ser consciente de que está pagando una prima por un crecimiento que aún está por materializarse. Esto hace que la selección de compañías sea especialmente relevante.

Dassault y Thales presentan valoraciones relativamente atractivas en relación con sus fundamentales. Safran ofrece una alta calidad de negocio con perspectivas claras, aunque exigentes en precio. Rheinmetall representa la apuesta más pura por defensa, pero también la más cara, lo que requiere mayor tolerancia a la volatilidad. BAE Systems combina escala con múltiplos más moderados. Air Liquide, por su parte, responde a una lógica distinta: es más una apuesta a largo plazo por la economía del hidrógeno que por el ciclo militar, y su inclusión en una cartera de defensa tiene sentido principalmente como elemento de diversificación.

La recomendación principal es no considerar la defensa europea como un bloque homogéneo, no entrar en el sector de forma indiscriminada y no ignorar las valoraciones. El ciclo es real, pero los mercados tienden a anticipar el futuro, en ocasiones de forma excesiva.

Si el ciclo de rearme europeo continúa desarrollándose como prevén gobiernos y mercados, los inversores aún disponen de margen para encontrar oportunidades interesantes — aunque ya no a través del crecimiento generalizado del sector, sino mediante una selección más precisa de compañías. Por ello, resulta especialmente importante contar con acceso a una amplia gama de instrumentos, análisis y mercados globales desde una única plataforma, como Freedom24.

Aviso de riesgos: Invertir implica riesgos. Los resultados pasados y las previsiones no son indicadores fiables de resultados futuros. Es fundamental realizar un análisis propio antes de tomar decisiones de inversión. En caso necesario, consulte con un asesor financiero independiente certificado. El acceso a determinados instrumentos financieros está sujeto a un test de idoneidad.

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